
Una
vez cuando era jóven y recién casada,
me tomaba un té frío en un día
caliente de verano bajo la sombra de un árbol.
Hablaba con mi cuñada, conociéndonos
a medida que me contaba de su vida yo le contaba de
la mía. No era mucho mayor que yo, pero tenía
tres hijos, parecía ser ya una madre sabia
con experiencia.
Jamás olvidaré
el consejo que me dio aquel día:
"Consíguete amigas", me dijo, mientras
sonaba los hielos que le quedaban en el vaso. Necesitarás
amigas. Ir a sitios con ellas, salir de la rutina
y hacer cosas, para variar. Consideré que el
consejo sonaba absurdo en el momento porque me acababa
de casar y pensaba que entraba en un mundo diferente:
el de las parejas. ¿O no?
¡Yo era una mujer casada, santo cielo, no la
niña aquella que necesitaba amigas!
Pero seguí su consejo al pie de la letra y
me busqué unas amigas.
Según pasaron los años
iba entendiendo paulatinamente a lo que se refería
mi cuñada aquel día cuando me brindó
su sabio consejo...
Las amigas llegan a tu casa,
te traen comida y te arreglan el baño cuando
estás enferma. Las amigas cuidan a tus niños
y guardan tus secretos. Las amigas te dan consejos
cuando se los pides (aunque a veces los sigas y a
veces no). Las amigas no siempre están de acuerdo
contigo y no siempre te dan la razón, pero
al menos son honestas (la mayoría del tiempo).
Las amigas te quieren aun cuando no están de
acuerdo con tus decisiones.
Las amigas se ríen contigo y no necesitan de
chistes tontos para empezar a reírse. Las amigas
te sacan de apuros. Están ahí cuando
las necesitas, al instante. Están ahí
cuando llegan esos momentos difíciles. No te
dan la espalda. Las amigas escuchan cuando pierdes
tu trabajo o cuando pierdes a tu marido. Las amigas
te escuchan cuando tus hijos te rompen el corazón.
Te escuchan cuando la mente y el cuerpo de tus padres
van decayendo.
Mis amigas hacen de mi vida una bendición.
Alguna vez fuimos más
jóvenes, sin idea de lo que nos esperaba más
adelante, ni de las alegrías o los momentos
tristes que nos faltaban por pasar.
Jamás tuvimos idea de lo mucho que necesitaríamos
la una de la otra.
¡Enviá
esta página a todas las mujeres que conozcas!
Un
beso en tu corazón,
Sara